LA MEDITACIÓN Y LOS ÁRBOLES.


Las meditaciones con árboles son muy productivas. Acércate a un árbol vigoroso y abrázalo, o simplemente tócalo con las palmas de las manos. Al poco tiempo, percibirás su presencia poderosa y tranquila. Tú le transmites la energía vital y él te rodea con su aura. Si el contacto es frecuente, puede ocurrir que captes imágenes o tengas ciertas impresiones: los árboles pueden ser muy buenos consejeros cuando confían en ti.