El maestro Zen había llegado hacía poco a cierta región del Himalaya, y observaba cómo cada vez que bajaba al pueblo, en uno de los puestos del mercado, había una mujer que siempre estaba llorando. Así que se acercó a ella.
-¿Qué te pasa, mujer? ¿Por qué siempre te veo llorando?
-Es que mi desgracia no tiene remedio.
-Cuéntame mujer.
-Mire, tengo dos hijos.
-Uno el mayor, Chong, se dedica a fabricar paraguas para protegerse en los días de lluvia.
-El otro, el pequeño Ching, su oficio es hacer abanicos para venderlos en los días de sol y de calor.
-Y de esta manera siempre estoy afligida, porque cuando sale un día lleno de sol me acuerdo de mi hijo Chong, que hace paraguas, y pienso: “Pobre Chong, hoy no venderá ni un paraguas con este sol, ¿cómo podrá alimentarse él y su familia?”;
-Y cuando sale un día lluvioso mi pensamiento va hacia mi otro hijo, el que fabrica abanicos, y pienso: “Pobre Ching, con esta lluvia no podrá vender un sólo abanico ¿cómo se las arreglará para llevar dinero a casa?”; y así me paso el día llorando.
El maestro Zen había estado escuchando con atención la historia de la mujer, y le dijo:
-Mira, tu problema no se encuentra en el tiempo atmosférico o en lo que ganan o dejan de ganar tus hijos, sino en la manera en que piensas.
-A partir de ahora cuando salga un día lleno de sol tu pensamiento lo dirigirás al hijo que fabrica abanicos, y podrás pensar: “Que bien le va a ir hoy, obtendrá beneficios para este y otros muchos días.”
-Y cuando salga un día lluvioso tu pensamiento tendrás que enfocarlo en tu hijo Chong, el que fabrica paraguas, y podrás pensar: “Que día tan magnífico para Chong, con lo que gane hoy tendrá para una buena temporada.”
¡CLARO!
Tú tienes el poder de controlar tus pensamientos.
Eres lo que piensas y tus pensamientos son los generadores de cómo te sientes, son las semillas de tus emociones, ya sean positivas o negativas y de tus acciones.
“Aquello a lo que tu mente se enfoca, se expande”. Si tu atención la diriges a la “botella medio vacía” pronto lo verás sin agua. Si tu atención la diriges a la “botella medio llena” te darás cuenta de lo afortunad@ que eres.
Los pensamientos pesimistas, cuando los permites, conducen a la debilidad.
Los pensamientos optimistas, cuando te enfocas hacia ellos, conducen al poder.
¿Qué pensamientos vas a permitir en tu mente?
3 pasos muy prácticos que te ayudarán a “Elegir los Pensamientos Positivos sobre los negativos”:
Paso 1: De forma consciente comienza a construirte el hábito de Pensar en Positivo. Por ejemplo, en los momentos en los que estés a solas, porque estés comiendo solo/a o vayas en metro, etc., aprovecha y recuerda experiencias placenteras y positivas. Reaviva tus pensamientos alegres y sonríe, te sentirás lleno de energía y optimismo!
Paso 2: “Destruye los pensamientos negativos que puedan llegar a tu mente, no los permitas, no te crees “pensamientos que te destruyen”. Si te das cuenta de que tienes un pensamiento negativo, se consciente de que no es bueno para ti, y cámbialo por un Pensamiento Positivo.
Paso 3: ¿Y cómo cambiar un pensamiento negativo por uno positivo? Te voy a dar una técnica fácil, hazte la siguiente Pregunta de Poder: ¿Qué puedo hacer para mejorar la situación en este momento? ¡Y pasa a la Acción!
Ya finalizamos el artículo, así que ya sabes que ahora debes pasar a la Acción: “Se consciente de que tu eliges cómo te sientes, y eso lo haces a través de los pensamientos que te permites tener”, por lo tanto hazte la siguiente pregunta: ¿Qué elijo pensar ahora?
Que optes hoy por ser “Una persona alegre” porque empieces a desarrollar el poder que todos tenemos de “controlar, como la mujer alegre, nuestros pensamientos”.
